Los cristianos no estamos obligados a diezmar, y te cuento por qué

El diezmo es una de las vacas sagradas de la iglesia cristiana. Sin importar la denominación, la mayoría de las iglesias enseñan que si no diezmamos, le estamos robando a Dios, o que estamos en pecado o maldición. Pero, ¿qué dice la Biblia del diezmo? ¿Realmente estamos robándole a Dios por no poner el 10% de nuestro ingreso en nuestra iglesia local?

#1 El diezmo era una práctica del antiguo pacto, que ya no aplica en la actualidad.

Un error muy grande que cometen muchos cristianos sin conocimiento de los diferentes pactos en la Biblia, es creer que el antiguo pacto se suma al nuevo pacto. Pero toda la carta de Hebreos es muy clara, sobre todo Hebreos 8:6, que deja en claro que tenemos un mejor pacto, con mejores promesas que el anterior.

Los cristianos primitivos cometían también el error de querer meter el nuevo pacto dentro del antiguo pacto, lo mismo que intentan hacer muchos en la actualidad, y el apóstol Pablo tiene que corregirlos muchas veces.

El diezmo pertenece al antiguo pacto, y no al nuevo pacto.

#2 El diezmo era para los levitas y sacerdotes, pero en el nuevo pacto, todos somos reyes y sacerdotes.

En el antiguo pacto, solo algunos (los levitas y sacerdotes) podían entrar a la presencia de Dios (el Lugar Santísimo) muy pocas veces al año y luego de una preparación especial. Estas personas no podían dedicarse a otra cosa más que a la obra del ministerio, por lo tanto, no podían trabajar y el pueblo de Israel debía mantenerlos a través del diezmo. Solo podían ser levitas los descendientes de la tribu de Leví, una de las 12 tribus del Israel de tiempos bíblicos.

En el nuevo pacto, todos los que creemos en Jesús somos un pueblo de reyes y sacerdotes (1 Pedro 2:9; Apocalipsis 1:6; 5:10; 20:6) Muchos dicen que en la actualidad, los pastores y líderes son los equivalentes a los levitas y sacerdotes, pero bíblicamente no es correcto afirmar tal cosa según estos versículos.

Tampoco en la actualidad existe tal cosa como “el alfolí”, “el altar”, y demás referencias que los cristianos usan habitualmente para referirse a sus iglesias locales. Tanto el alfolí como el altar eran partes del templo en donde habitaba literalmente la presencia de Dios (en el Lugar Santísimo). El alfolí era un granero en donde se depositaban los diezmos en semillas. Una parte del diezmo era para los levitas y sacerdotes (Números 18:21), otra para las fiestas tradicionales (Deuteronomio 12:17) , y otra parte para las viudas y los huérfanos (Deuteronomio 14:28).

Incluso si reconstruyesen el templo, tal como muchos afirman que sucederá, es imposible volver a establecer quiénes son los verdaderos levitas y sacerdotes según su ascendencia (es decir, descendientes de Leví) ya que todos los registros y la genealogía fueron destruidos en el año 70 D.C. con la destrucción del templo de Jerusalén bajo la mano de los romanos.

Si bien en lo personal pienso que es bueno dar dinero voluntariamente y en alegría a quienes nos enseñan y bendicen en el área espiritual, de ninguna manera debemos hacerlo por obligación o por manipulación. Ampliaré este tema más adelante en este mismo artículo.

#3 Cuando Jesús habló del diezmo, lo hizo antes de establecer el Nuevo Pacto

Debemos recordar que Jesús nació bajo la Ley, tal como afirma Gálatas 4:4. Por lo tanto cuando Jesús habló de los diezmos cuando estaba reprendiendo a los fariseos (Mateo 23:33, Lucas 11:42) lo hizo porque estaba aún bajo el antiguo pacto.

El nuevo pacto comenzó luego de la muerte de Jesús en la cruz, cuando se rasgó el velo del templo (Mateo 27:51). Además, en esos versículos Jesús está hablando de lo que hacían los fariseos, no está mandando a diezmar. De la misma manera, Jesús menciona, por ejemplo, a los sacrificios de animales en Mateo 5:23-24. Sin embargo, a nadie se le ocurriría sacrificar animales en las reuniones de domingo en la actualidad.

#4 El diezmo era una práctica cultural del Israel del antiguo pacto

El pueblo de Israel debía dar sus diezmos una vez cada 3 años (Deuteronomio 26:12). Pero ese mandamiento estaba relacionado a Israel como nación, literalmente hablando. No aplica para los cristianos de hoy en día. En el nuevo pacto, el pueblo de Dios somos todos los que creemos en Jesús. La Israel terrenal ya no es más el pueblo escogido por Dios, ni es el reloj de Dios, y todos los que creemos en Jesús somos parte de la Jerusalén celestial, tal como lo afirma Gálatas 4:25-26

#5 Los ejemplos de Abraham y Jacob tampoco aplican

Muchos dicen que como Abraham le dio el 10% del botín de guerra a Melquisedec, antes de que existiese la ley mosaica, entonces nosotros estamos obligados a diezmar porque él diezmó antes de la ley.

Primeramente, ofrendó de algo que le sobraba y fue de un botín de guerra: no dio el 10% de sus pertenencias previas al botín. Segundo, no hay registros de que Abraham haya seguido diezmando sino que la Biblia muestra que fue algo excepcional.


De la misma manera fue con Jacob, quien se compromete a darle el 10% a Dios como muestra de agradecimiento, y si bien la generosidad de Jacob fue muy grande y nos enseña mucho, de ninguna manera es un mandamiento

Analicemos también algunos mitos respecto al diezmo:

Mito #1: Si no diezmamos, le estamos robando a Dios.

Muchos pastores utilizan el pasaje de Malaquías 3:8 para hacer sentir culpables a los cristianos o para hacerlos sentir obligados a dar, diciéndoles que si no diezman “le están robando a Dios”. Pero como con todo versículo bíblico, Malaquías 3:8 debe estudiarse en su contexto histórico. Es decir, debemos preguntarnos a quién le está hablando Dios, cuál era la situación, y bajo qué pacto está dicho pasaje.

Este pasaje estaba dirigido hacia los Israelitas que se habían alejado de Dios, y pertenece al antiguo pacto. Por lo tanto, no es transferible a la actualidad. El antiguo pacto no se suma al nuevo pacto, sino que está cimentado en mejores promesas y es un mejor pacto en general, como lo establece Hebreos 8:6.

No cometamos el mismo error que hicieron los primeros cristianos queriendo traer el antiguo pacto al nuevo pacto. Tenemos un mejor pacto, cuya única ley es el amor. ¿Realmente vamos a estar robándole a Dios, quien creó el oro y la plata, por no poner el 10% de nuestro ingreso?

Mito #2: Si no diezmamos, estamos bajo maldición.

Otra vez, muchos utilizan Malaquías 3:10-11 para decir que si no diezmamos, vamos a estar bajo maldición porque “solo si diezmamos Dios va a abrir las ventanas de los cielos y no va a cerrarle la boca al devorador”. Nuevamente, este pasaje debe ser entendido en contexto: Dios le estaba hablando a Israel, quienes se habían alejado de Dios y estaban bajo la ley mosaica, y no de los cristianos actuales que están bajo el nuevo pacto.

En conclusión, los cristianos no tenemos ninguna obligación a diezmar, ni estamos en maldición, ni robándole a Dios por no diezmar. Si diezmas por costumbre y no por obligación, está bien. El problema radica en cuando se enseña que hay maldición si no lo hacemos.

Pero entonces, ¿tenemos que dar?

La respuesta es SI, pero siempre voluntariamente y con alegría.

¿Qué dice la Biblia sobre el dar dinero (o sembrar)? La clave está en 2 Corintios 9:6-15 (TLA)

Acuérdense de esto: «El que da poco, recibe poco; el que da mucho, recibe mucho.» Cada uno debe dar según crea que deba hacerlo. No tenemos que dar con tristeza ni por obligación. ¡Dios ama al que da con alegría! Dios puede darles muchas cosas, a fin de que tengan todo lo necesario, y aun les sobre. Así podrán hacer algo en favor de otros. Como dice la Biblia, refiriéndose al que es generoso:

«Siempre que ayuda a los pobres,

lo hace con generosidad;

y en todo sale triunfante.»

Dios da la semilla que se siembra y el pan que nos alimenta, así que también les dará a ustedes todo lo necesario, y hará que tengan cada vez más, para que puedan ayudar a otros. Los hará ricos, para que puedan dar mucho. Así, serán más los que den gracias a Dios por el dinero que ustedes van a reunir y que nosotros vamos a llevar. Porque la ayuda de ustedes no sólo servirá para que los hermanos tengan lo que necesitan, sino que también hará que ellos den gracias a Dios. Esa ayuda demostrará que ustedes han confiado en la buena noticia y obedecen su mensaje. Por eso, ellos alabarán y honrarán a Dios. También orarán por ustedes con mucho cariño, porque Dios les ha mostrado su bondad. ¡Gracias a Dios por lo que nos ha dado! ¡Es tan valioso que no hay palabras para describirlo!”

Si damos (o sembramos) mucho, recibiremos mucho. Si retenemos mucho, recibiremos poco.

Pero la clave está en hacerlo con alegría y no por obligación.

También vemos que Dios anhela que seamos prosperados en nuestros negocios y trabajos para que podamos bendecir a otros. Dios no tiene problemas en hacerte rico. El problema es cuando el dinero se convierte en un ídolo. El dinero no es malo, el amor al dinero (o idolatría al dinero) es lo malo.

También la Biblia enseña algunas otras cosas:

  • Debemos bendecir con dinero a quienes predican el evangelio en Mateo 10:10; Lucas 10:7; 1 Corintios 9:6-14; 1 Timoteo 5:17-18.
  • Debemos cuidar de los necesitados en 1 Timoteo 6:17–19; 2 Corintios 8–9
  • No debemos descuidar las obras de caridad para con los que más lo necesitan, como las viudas y los huérfanos, como lo señala Santiago 1:27

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