Jesús y los abusadores espirituales: 5 puntos para entender Qué hizo jesús ante el abuso

Así son ustedes: por fuera aparentan ser gente honrada, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad.” Jesús en Mateo 23: 27, confrontando a los abusadores espirituales.

Al hablar de abuso espiritual, muchas personas (o porque están manipuladas o porque se benefician directa o indirectamente del abuso) rápidamente sacan algunos versículos de contexto para justificar sus propios actos o los del líder que están defendiendo. Por eso –y porque Él es siempre nuestra medida y referencia– vale revisar cómo se manejó Jesús con los abusadores espirituales.

En la Biblia, los abusadores espirituales aparecen con el nombre de fariseos. Estos eran los líderes espirituales de aquellos tiempos y en vez de liderar sanamente a las personas, abusaban de ellos económica, emocional y psicológicamente. Esto se ve claramente en las palabras de Jesús:

Jesús dijo a la gente y a sus discípulos: «Los maestros de la ley y los fariseos enseñan con la autoridad que viene de Moisés. Por lo tanto, obedézcanlos ustedes y hagan todo lo que les digan; pero no sigan su ejemplo, porque ellos dicen una cosa y hacen otra. Atan cargas tan pesadas que es imposible soportarlas, y las echan sobre los hombros de los demás, mientras que ellos mismos no quieren tocarlas ni siquiera con un dedo. Todo lo hacen para que la gente los vea. Les gusta llevar en la frente y en los brazos porciones de las Escrituras escritas en anchas tiras, y ponerse ropas con grandes borlas. Quieren tener los mejores lugares en las comidas y los asientos de honor en las sinagogas, y desean que la gente los salude con todo respeto en la calle y que los llame maestros.”

Mateo 23:1-7 (DHH)

En este pasaje (y en todo Mateo 23) vemos que los fariseos, los abusadores espirituales de tiempos de Jesús, ponían cargas sobre la gente, querían ser vistos de los demás, añoraban títulos humanos, y hacían lo que sea que fuese necesario para seguir manteniéndose a sí mismos en posiciones de autoridad.

Por eso, veamos algunos puntos clave respecto a cómo lidió Jesús con los abusadores espirituales:

1. Jesús denunció las situaciones de abuso espiritual públicamente:

En los versículos siguientes de Mateo 23 y parte de Mateo 24, Jesús reprende a los fariseos llamándolos hipócritas, ciegos guías de ciegos, sepulcros blanqueados, serpientes y demás adjetivos que dejarían boquiabierto a más de uno de haber estado presente en esos momentos. No solo los llama con adjetivos fuertísimos, sino que también les deja en claro que su comportamiento traería una consecuencia eterna:

“¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que cierran la puerta del reino de los cielos para que otros no entren. Y ni ustedes mismos entran, ni dejan entrar a los que quieren hacerlo.

¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que recorren tierra y mar para ganar un adepto, y cuando lo han logrado, hacen de él una persona dos veces más merecedora del infierno que ustedes mismos.

¡Ay de ustedes, guías ciegos!, que dicen: “Quien hace una promesa jurando por el templo, no se compromete a nada; pero si jura por el oro del templo, entonces sí queda comprometido.” ¡Tontos y ciegos! ¿Qué es más importante: el oro, o el templo por cuya causa el oro queda consagrado?

(…)

¡Ustedes, guías ciegos, cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!

¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que limpian por fuera el vaso y el plato, pero no les importa llenarlos con el robo y la avaricia. ¡Fariseo ciego: primero limpia por dentro el vaso, y así quedará limpio también por fuera!

¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados, bien arreglados por fuera, pero llenos por dentro de huesos de muertos y de toda clase de impureza. Así son ustedes: por fuera aparentan ser gente honrada, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad.

¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan los monumentos de los justos, y luego dicen: “Si nosotros hubiéramos vivido en tiempos de nuestros antepasados, no habríamos tomado parte en la muerte de los profetas.” Ya con esto, ustedes mismos reconocen que son descendientes de los que mataron a los profetas. ¡Terminen de hacer, pues, lo que sus antepasados comenzaron!

¡Serpientes! ¡Raza de víboras! ¿Cómo van a escapar del castigo del infierno?”

(Mateo 23: 13-33. DHH)

Está clarísimo que Jesús no dudó en denunciar públicamente situaciones de abuso. Antes de Jesús, Dios había enviado profetas para advertirles a estos fariseos de sus malos caminos, sin embargo, como señala el versículo 33 de Mateo 23, los fariseos mataban a los profetas que los confrontaban (así como también lo hicieron con Jesús).

Sin embargo, a pesar del ejemplo tan obvio de Jesús, en la actualidad se busca que las víctimas de abuso espiritual permanezcan en silencio y soporten el maltrato. ¿Por qué será que esto sucede? ¿Quién se beneficia de la estructura piramidal de la iglesia moderna?

2. Jesús sabía quién era la verdadera piedra de tropiezo:

En muchas ocasiones, se manipula a las víctimas de abuso espiritual para que crean que si hablan y cuentan su historia y/o denuncian a los abusadores espirituales, serán piedras de tropiezo para los “débiles en la fe” o los no creyentes.

Para poner un poco de contexto, esta expresión “débiles en la fe” aparece en Romanos 14:1, y debe leerse en el contexto de esa misma carta que escribió el apóstol Pablo. En esta epístola a los Romanos, Pablo se estaba dirigiendo a los judíos cristianos que estaban en Roma. Es decir, la iglesia de Roma en su mayoría estaba conformada por judíos convertidos al cristianismo. Esto es algo muy importante de destacar, ya que muchas personas creen que Pablo le estaba escribiendo solo gentiles (es decir, personas sin un origen judío), cuando eso es inexacto. Comprender que le estaba escribiendo a personas con un trasfondo judío ayuda a comprender más el contexto y los temas que recorre en la epístola.

Entendiendo ese contexto, Pablo toca temas muy referentes a la ley de Moisés. En esos momentos, la Iglesia cristiana estaba muy dividida: algunos enseñaban que los convertidos al cristianismo debían seguir la ley de Moisés, y otros que no. Pónganse en los pies de un judío del siglo 1 D.C.: toda tu vida habías estado cumpliendo mandamientos, controlando cuántas veces debías lavarte las manos, qué podías comer y qué no. Y de repente vino Jesús y dijo que eso ya no aplicaba más. En la mente de esas personas, eso significaba romper con muchos hábitos y costumbres que habían cumplido toda su vida, y significaba también dejar de ser aceptados por el grupo de religiosos que rechazaban a Jesús.

Por eso mismo, muchos judíos querían llevarse sus viejos hábitos al cristianismo. Pablo enseña el Nuevo Pacto y las diferencias con el Antiguo Pacto en toda la carta de Romanos, y en el capítulo 14 habla respecto a los alimentos. Existían muchos judíos recién convertidos que mantenían sus viejos hábitos porque aún no comprendían la libertad de vivir en el Nuevo Pacto. A tales personas Pablo las llama “débiles en la fe”.

Entendiendo todo esto, podemos ahora comprender el verdadero significado de quiénes son los débiles en la fe: aquellas personas que no comprenden la libertad de estar y de ser nueva criatura en Cristo Jesús.

Lamentablemente, esta término es muchas veces sacado de contexto y se utiliza para manipular a los demás o para hacerlos sentir menos que otros, pero nada más alejado de la que en realidad esta expresión significa en contexto.

Ya habiendo hecho esta aclaración y volviendo al punto, Jesús sabía muy bien quiénes realmente eran las piedras de tropiezo: los fariseos espiritualmente abusivos con los demás, que ponían cargas en los demás que ni ellos mismos llevaban. Y como ya vimos, no dudaba en denunciar estos actos públicamente.

“Y cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí; mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le sumergiese en lo profundo del mar.”

(Mateo 18:6. RVR1960)

Muchas personas sabiendo del abuso espiritual que ocurre en sus iglesias locales, igualmente piensan cosas tales como: “Bueno, pero a mí no me pasó nada”, o “Es cierto lo que pasó con otras personas, pero conmigo los pastores siempre fueron buenos”. ¿Creen realmente ustedes que Jesús respondería así al ver el abuso espiritual de los demás? El silencio es, a veces, más peligroso que el mismo abuso espiritual porque perpetúa una cultura de abuso hacia los más débiles.

3. Jesús sabía que el silencio era lo que mantenía las estructuras abusivas de poder:

Como ya vimos, Dios enviaba profetas para intentar lograr que estos fariseos cambien sus maneras abusivas, pero siempre terminaban matándolos. Eso también aplica en la actualidad: Dios le envía a los abusadores espirituales profecías a través de diferentes personas, pero como ya vimos, los abusadores espirituales creen que nunca se equivocan y que los demás son siempre los que están equivocados.

Es por eso mismo que, como última instancia, Jesús los denunció públicamente.

Muchas veces las personas enseñan que “Jesús soportó en silencio cuando fue a la cruz”, sacando de contexto a versículos tales como Marcos 14:60, confundiendo así a las víctimas de abuso y manipulándolas para que “olviden y perdonen”. Pero tales personas no tienen en cuenta la forma en que Jesús se manejó con los fariseos, como ya vimos.

El silencio de las víctimas es lo que mantiene a los abusadores enquistados en el poder. Es por eso que es importante que no te dejes confundir por personas manipuladoras que te hacen creer que si hablas vas a ser piedra de tropiezo para los demás.

Lamentablemente, a muchos se nos enseña que debemos ver solo lo bueno en los demás. Pero esto no es cierto. Jesús sabía lo que había en el corazón de las personas y podía ver su maldad (Mateo 23:25), y podía elegir cómo actuar en base a eso.

El discernimiento espiritual es un don del Espíritu Santo (1 Corintios 12:10), por lo tanto, ver lo malo y lo bueno en otros y actuar en consecuencia proviene de Dios.

Muchas veces se enseña que “hay que callar por amor”, pero cuando Jesús soportó en silencio lo hizo de forma voluntaria, sin nadie que lo esté manipulando y controlando para que se callase. Esto es muy importante ya que no es lo mismo mantenerse en silencio por voluntad propia que ser silenciado mediante el abuso, la manipulación y las amenazas.

4. Jesús confrontaba las conductas abusivas

Muchos usan el “poner la otra mejilla” como ejemplo para soportar el maltrato. Sin embargo, hay que entender ese pasaje en contexto: Jesús citó Mateo 5:39 en el contexto de venir enseñando el Nuevo Pacto y las diferencias con el Antiguo Pacto.

Entendiendo eso, Jesús comienza a enseñar que en al Antiguo Pacto si alguien te hacía daño, uno tenía la obligación de vengarse. En esos tiempos, se enseñaba y se vivía en la realidad de “Ojo por ojo y diente por diente” (Mateo 5:38), pero Jesús vino a ofrecer una nueva alternativa de perdón. En todo Mateo 5, Jesús viene a ofrecer una nueva alternativa a la que las personas habían estado viviendo hasta entonces.

De ninguna manera Jesús estaba diciendo que debemos tolerar el maltrato y el abuso. Como ya vimos, si el versículo de “poner la otra mejilla” hablase de tolerar el maltrato, Él jamás hubiese confrontado a los fariseos. De una manera más práctica, podemos ver que en el siguiente versículo Jesús no puso la otra mejilla, literalmente hablando:

Cuando Jesús dijo esto, uno de los guardianes del templo le dio una bofetada, diciéndole:

—¿Así contestas al sumo sacerdote?

Jesús le respondió:

—Si he dicho algo malo, dime en qué ha consistido; y si lo que he dicho está bien, ¿por qué me pegas?

(Juan 18:23. DHH)

Como vemos, Jesús no puso la otra mejilla cuando un guardián del templo le pegó una bofetada, sino que lo confrontó.

En otro pasaje, Jesús también enseña la manera correcta de confrontar las faltas:

“Si tu hermano hace algo malo, ve y habla a solas con él. Explícale cuál fue el mal que hizo. Si te hace caso, has recuperado a tu hermano. Pero si no te hace caso, ve otra vez a hablar con él, acompañado de una o dos personas más, para que ellos sean testigos de todo lo que se diga. Si él no les hace caso, díselo a la iglesia. Y si no hace caso a la iglesia, entonces debes tratarlo como a uno que no cree en Dios (…)”

(Mateo 18:15-17. PDT)

En este pasaje vemos que Jesús enseña que no debemos mantener la relación como si fuese un hermano en la fe con alguien que es abusivo con nosotros. Está bien poner límites sanos con personas abusivas, y confrontar el pecado. Soportarnos los unos a los otros en amor y perdonarnos (Colosenses 3:13) debe entenderse en el contexto de lo que explica Jesús, y no significa perpetuar y fomentar una cultura que oprime a los más vulnerables.

5. Jesús da gracia a los humildes y resiste a los soberbios

Quienes no comprenden los alcances y la importancia del abuso espiritual, o quienes lo hacen pero se benefician del mismo, suelen decir un argumento tal como: “Todos nos equivocamos, ¿por qué no podés perdonar?”

Pero existe una gran diferencia entre equivocarse una vez y entre crear una cultura de manipulación y opresión hacia los más vulnerables. Son dos cosas diferentes. Para quien se equivoca y lo reconoce, hay gracia que sobra y abunda. Para quien solo justifica su accionar y es soberbio, como lo son los abusadores espirituales, Dios se les resiste (Santiago 4:6)

Eso lo vemos en la diferencia de cómo interactuó Jesús con los fariseos, versus cómo trató con los que se acercaban humildemente a Él.

DATO EXTRA: LA MENTALIDAD DE VÍCTIMA Y POR QUÉ denunciar abuso no lo es.

Otro de los argumentos que frecuentemente se escuchan de parte de las personas que no comprender el abuso espiritual (o que sacan beneficio de él), es decir: “Hablar de abuso es mentalidad de víctima”

Pero recordemos una de las características de las personas narcisistas: dan vuelta todas las cosas. Como suelen ser excelentes oradores, fácilmente pueden convencerte de que vos mismo sos el errado por señalarle sus faltas. Entonces, tienen la capacidad de, a pesar de ser los victimarios, ponerse en lugar de víctima y hacerte creer que vos sos el que está mal.

Este razonamiento de “Hablar de abuso es mentalidad de víctima” es eso justamente, y busca hacerte sentir culpable o “inmaduro” por hablar de lo que pasó.

La mentalidad de víctima es real, es algo que pasa, pero denunciar abuso no lo es. Desarrollo más sobre la mentalidad de víctima en este blog. A grandes rasgos, la mentalidad de víctima es creer que todos los demás son culpables por lo que te pasa, menos vos. Es no hacerse cargo de tus propios actos. Denunciar el abuso, claro está, no lo es.

Esto fue todo por el día de hoy. Te invito a pasar por mi canal de Youtube, en donde voy a estar hablando de este tema y muchos más:

https://www.youtube.com/channel/UCekK4LO6qqJR6neE64sKidw

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