Teología feminista: ¿Pueden las mujeres ser pastoras?

teología feminista_ ¿pueden las mujeres ser pastoras_ ¡sí! y te cuento por qué

El mundo está cambiando: los datos de los últimos diez años muestran que la pobreza extrema, la mortalidad infantil y la violencia están bajando a tasas espectaculares. De la misma manera, la expectativa de vida aumenta en todos los países.

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El #10YearsChallenge del mundo: 2008 vs. 2018. Se comparan la pobreza extrema, la mortalidad infantil, el analfabetismo juvenil y la expectativa de vida. Fuentes: Banco Mundial, la UNESCO y el PNUD

Quizás esto te sorprenda si en la Iglesia solo oíste el mensaje de que el mundo está condenado y yendo de mal en peor hasta el levantamiento de un anticristo, o si tu única fuente de información es el noticiero.

Este avance en la calidad de vida se debe ni más ni menos que al progreso de la tecnología, el acceso a la salud, el desarrollo del capitalismo y el libre mercado, las campañas de alfabetización y el libre acceso a la información, entre otros. Y esa es, ni más ni menos, la forma en la que el Reino de Dios avanza: a través de ideas que se llevan a cabo para mejorar la calidad de vida de la población mundial. Eso es, mis queridos amigos, causa y consecuencia del Reino de Dios extendiéndose. El mundo mejora porque el Reino de Dios avanza. Preguntate: “¿Esto existe en el Cielo?” Y si la respuesta es no, es porque todavía queda más Reino por extender. En el cielo no hay enfermedades, no hay tristeza, no hay pobreza, no hay hambre…

Me animo a afirmar que si en lugar de enfocarnos en ver cuál de las lunas de sangre abrirá el séptimo sello del Apocalipsis nos enfocásemos en descubrir qué parte del Reino nos toca extender, Jesús ya hubiese vuelto a la tierra.

¿Qué quiero demostrar con toda esta introducción? Que el mundo también ha mejorado en todos los ámbitos, incluida la desigualdad entre los géneros. No estoy de acuerdo con la tercera ola de feminismo moderno, pero la primera ola de feminismo hacia finales del siglo XIX luchó para que las mujeres hoy tengan acceso a algo que hoy parece tan básico y fundamental como el derecho a votar y el acceso a la educación. Y eso fue hace poco más de cien años. Antes de eso, las mujeres no podíamos ir a la universidad o elegir a nuestros representantes. Por supuesto que sigue existiendo la desigualdad, pero está retrocediendo.

El cierre de la brecha de desigualdad entre los géneros es también, ni más ni menos, que el Reino de Dios avanzando. Lamentablemente, y con algunas excepciones, la Iglesia -paradójicamente- se ha quedado afuera de esta reforma. ¿Por qué afirmo lo anterior? Porque todavía dentro de la Iglesia se sigue relegando a la mujer como cristiano de segunda categoría y se le impide acceder a ciertos niveles de liderazgo: se le permite ser líder de niños, pero jamás pastorear sola una iglesia como pastora general. Se le permite cantar en la alabanza, pero no se le permite integrar el cuerpo ministerial de la Iglesia (a menos que esté casada con uno de los líderes).

Me parece genial que, si Dios te llamó con los niños o la alabanza o la danza, que disfrutes y puedas hacerlo: lo que me molesta es que esos sean los únicos lugares disponibles. Repito, no estoy hablando de todas las iglesias de todos los lugares. Muchos han hecho un trabajo hermoso en reconocer el lugar de las mujeres dentro del liderazgo, pero no es a ellos a quienes les hablo.

Como propiedad privada la Iglesia tiene derecho a tener sus propias leyes y normas, y la primera que tenemos es que la Biblia es la Palabra de Dios. Es por eso que no tendría ningún problema con que las mujeres no podamos acceder al liderazgo si la Biblia dijese que estamos incapacitadas para hacerlo, pero no hay nada más alejado de la realidad. En el libro fundamental de la Iglesia, la Biblia, se deja en claro que el Nuevo Pacto vino a destruir toda desigualdad, incluida la que existía entre hombres y mujeres.

Vamos a la fuente: la Biblia, la palabra de Dios. ¿Qué dice la Biblia sobre el rol de la mujer?

  • Muchos argumentan que las mujeres no pueden ser pastoras porque la Biblia no registra ninguna mujer pastoras: es cierto que la Biblia no menciona ninguna pastora mujer, pero tampoco menciona a ningún pastor hombre. Habla de obispos, que era otra función dentro de la Iglesia.

 

  • Según Efesios 4:11, Jesús dio dones a la Iglesia: apóstoles, evangelistas, evangelistas, pastores y maestros. La Biblia menciona a Junias, mujer apóstol. Pablo no solo reconoce su llamado sino que la describe como “destacada entre los apóstoles.” (Romanos 16:7).

 

  • La Biblia menciona a diez profetas mujeres en el Antiguo y Nuevo Testamento: Miriam, Débora, Hulda, Noadías, la esposa de Isaías, Ana, y las cuatro hijas de Felipe.

 

  • Débora fue jueza de Israel, lo que en términos modernos equivaldría a ser presidente de una nación (Jueces 4-5).

 

  • La Biblia muestra que mujeres como Raquel, Ana, Abigail, Elizabeth y María tuvieron visiones proféticas acerca del futuro nacimiento de sus hijos, de la nación y del nacimiento del Mesías.

 

  • En el libro de Ester, Dios usa a una mujer para salvar a Israel. Podría haber usado a un hombre, pero Él eligió que una mujer fuese instrumento de libertad.

 

  • El apóstol Pablo consideraba a una mujer su “madre espiritual.” (Romanos 16:13).

 

  • Pablo no pensó que hablarle a los tesalonicenses en términos maternales era rebajarse a sí mismo. (1 Tesalonicenses 2:7-8).

 

  • En Santiago 3:1, a pesar de que la palabra “adelphoi” es traducida 14 veces como “hermanos y hermanas”, curiosamente la traducción solo considera a los hombres.

 

  • Cuando Pedro escribió que las mujeres son “un vaso frágil”, estaba haciendo referencia a la manera en la que deben ser tratadas, con dignidad y respeto, como una porcelana muy fina. (1 Pedro 3:7), no se refería a que las mujeres somos más débiles.

 

  • En Romanos 16:1-2, Pablo recomienda a una mujer líder diaconisa, llamada Febe.

 

  • Trifena y Trifosa eran dos líderes de la iglesia a quienes Pablo recomienda en Romanos 16:2, junto con Pérsida. Cloé también lo fue (1 Corintios 1:11), como así también Evodia y Síntique (Filipenses 4:2).

 

  • Pablo aprendió la Biblia con una mujer: Priscila fue una maestra de la que Pablo habla en Romanos 16:3-4. Tanto ella como su esposo Aquila eran poderosos maestros.

 

  • Cuando Pablo le escribió a Timoteo “que la mujer calle en la congregación” estaba haciendo referencia a una mujer en específico de Éfeso que necesitaba ser silenciada en las reuniones de Timoteo. No estaba estableciendo una regla para todas las mujeres, de todo el mundo, de todos los tiempos. (1 Timoteo 2:11-12). Si así lo fuera, ¿por qué recomendaría a todas las mujeres que se mencionaron en los puntos anteriores?

 

  • “No permito a la mujer enseñar” Nuevamente, cuando Pablo le escribió a los corintios, estaba respondiendo una carta que ellos le habían enviado (1 Corintios 7:1), que luego él cito (1 Corintios 14:34-35), y luego reprendió (1 Corintios 14:36-40). Debemos entender que Pablo estaba dando una dirección concreta para una situación en particular.

 

  • Jesús tuvo interacciones muy especiales con las mujeres: hablo en privado con la mujer samaritana, María Magdalena lloró a sus pies, María fue la primera en verlo resucitado, María se sentó a aprender a sus pies, entre muchas otras.

 

  • El Nuevo Pacto removió la maldición del Edén y en Cristo se restauró la igualdad (Gálatas 3:28).

 

En el Nuevo Pacto en que caminamos, el lugar de la mujer es donde sea que Dios la llame. 

 

Bíblicamente, no podemos afirmar que las mujeres no pueden ser pastoras u ocupar un lugar de liderazgo solamente por el hecho de ser mujeres. Quienes hagan tal afirmación, lo hacen sin hacer uso de una correcta hermenéutica y contexto histórico… y más bien estarán expresando sus propios deseos antes que los de el Señor.

Muchas personas no me van a escuchar enseñar a mí simplemente por el hecho de ser mujer y eso es tremendamente injusto. Sueño con el día en que los genitales no definan si una persona está capacitada o no para el ministerio. 

Mi objetivo no es convencerte de nada, pero si algo busco es al menos que te replantees por qué pensás que las mujeres no estamos capacitadas.

¡Ojalá llegase tiempo de que la Iglesia haga un revisionismo de sus creencias y nos planteemos por qué creemos todo lo que creemos! Nos sorprenderá saber cuántas cosas seguimos creyendo más bien por tradición que porque lo exprese la Biblia. Y sí, me animo a decir que necesitamos que el feminismo llegue a los púlpitos de las Iglesias y a nuestra teología (y aclaro que no hablo del feminismo moderno -ya expliqué qué problemas tengo con el mismo en este post– Hablo del feminismo que verdaderamente busca la igualdad)

 

Dios sigue siendo el mismo, sí. Pero Su Palabra se revela cada día más. Su Reino sigue avanzando y depende de nosotros -la Iglesia- hacer que el mundo sea cada día un lugar más justo y libre. 

 

2 comentarios sobre “Teología feminista: ¿Pueden las mujeres ser pastoras?

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