Soy mujer y no soy feminista

soy mujer y no soy feminista

Cambiar hace bien y yo cambié: hasta el año pasado me consideraba feminista, pero al igual que muchas otras feministas modernas, estaba muy desinformada. Dicho lisa y llanamente, lo que pensaba del feminismo era lo que había escuchado repetir a otros y lo poco que había leído por ahí . Solía pensar que las mujeres vivíamos “oprimidas por el patriarcado”, que nos costaba más encontrar trabajo, que teníamos menos acceso a la educación, y que sufríamos ciertas desventajas por el simple hecho de ser mujeres. Después de meses de mucha formación, estudio e investigación, puedo afirmar sin rodeos que todos los anteriores son mitos que se fueron transmitiendo de boca en boca, pero que nada tienen que ver con la realidad.

El feminismo actual es, teóricamente y según la estricta definición de la RAE, la “ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.” (Fuente: RAE). Si el feminismo verdaderamente fuese lo que profesa en su definición, verdaderamente sería partidaria del movimiento, pero la realidad está muy alejada de la teoría.

Sin ahondar demasiado en la historia, se puede afirmar que el feminismo de la tercera ola –que comenzó en 1990 y se extiende hasta la actualidad– no es un movimiento a favor de la igualdad, sino anti-hombres. Si verdaderamente el feminismo fuese la búsqueda de la igualdad, ¿en dónde están todas esas feministas protestando ante las siguientes situaciones?:

·      La tenencia de los hijos: en un divorcio, las mujeres casi siempre tienen el privilegio de quedarse con la custodia de los hijos, sin importar si son idóneas para la tarea o si están mentalmente capacitadas para hacerlo. Ante la ley, en un divorcio el hombre tiene más obligaciones que derechos para con sus hijos. ¿Dónde están las feministas protestando por este caso evidente de desigualdad?

·      Privilegios: en caso de violencia familiar, en Argentina las mujeres tenemos hogares donde pasar la noche, podemos hacer denuncias en la comisaría de la mujer, y tenemos un número telefónico gratuito donde denunciar violencia las 24hs del día, los 7 días de la semana. En caso de que la víctima de violencia familiar fuese el hombre, éste no tendría un lugar específico donde radicar la denuncia (porque no existe la comisaría del hombre) y le sería mucho más difícil probar la violencia; de hecho le sería casi imposible. Si la víctima fuese una mujer, casi siempre basta con su testimonio como prueba suficiente de la violencia. A los hombres, en cambio, les cuesta mucho denunciar pues hay una sociedad que cuestiona y estigmatiza al hombre víctima de su pareja. ¿Dónde están las mujeres indignadas por este caso tan evidente de desigualdad?

·      Estigmatización del hombre: las campañas en contra de la violencia doméstica, casi siempre muestran al hombre como victimario y a la mujer como víctima. Si bien es cierto que morfológicamente el hombre cuenta con mayor fuerza física, las mujeres también pueden ser violentas física, verbal, y psicológicamente. Sin embargo, no hay campañas que muestren a las mujeres como las victimarias, aumentando así el estigma social que le conlleva al hombre hablar –ni siquiera hablo de denunciar– cuando suceden estos episodios de violencia.

·      Hablemos de violencia de género: en los anteriores ejemplos me limité a usar el término violencia doméstica –y no de género– por la sencilla razón de que creo que hoy por hoy se llama violencia de género a lo que no lo es.

En su definición, la violencia es el uso de la fuerza para conseguir un fin. La violencia de género, por otro lado, es un tipo especial de violencia que se ejerce en contra de la mujer y que se da cuando el victimario actúa con violencia contra la víctima solo por el hecho de que esta sea mujer. La condición para que un hecho de violencia sea violencia de género –y no un episodio de violencia común y corriente–, es la siguiente: la víctima debe ser violentada solo por el hecho de ser mujer. Si la violencia de género llega hasta el asesinato, se comete un femicidio.

Cabe aclarar que no estoy inventando nada. Simplemente estoy citando definiciones. El problema radica en que la violencia de género solo ve la violencia de una forma unidireccional: solamente considera que los hombres pueden sentir odio hacia la mujer por el hecho de ser mujer; pero no tiene en cuenta que las mujeres también pueden odiar a los hombres por el hecho de ser hombres. ¿Dónde están las feministas pidiendo igualdad en este caso?

Ahora bien, en las campañas de Ni Una Menos (ya voy a hablar de esto más adelante), se utilizan datos como: “Cada 30 horas, muere en nuestro país una mujer víctima de la violencia de género.” Pienso que tal declaración es mentirosa. Aclaro: no digo que el dato de las muertes sea falso, pero sí lo es decir que todas esas muertes fueron por causa de violencia de género o femicidios. Por supuesto que las mujeres del dato murieron víctimas de la violencia, pero pienso que solo algunas lo hicieron por causa de la violencia de género.

Para poder probar violencia de género, se debería realizar un estudio psicológico a los victimarios para probar que sufren de misoginia y que mataron a una mujer solo por el hecho de ser mujer. Sin embargo, cada vez que sale una noticia de un asesinato de una mujer en manos de su pareja, enseguida los medios lo tildan de violencia de género y femicidio.

No digo que no existan los hechos de violencia de género, pero sí pienso que mucho de lo que se considera violencia de género, no lo es. La Argentina tiene un problema con la violencia en sí, y en los últimos años hubo un aumento de la misma, independientemente del género. Voy a los hechos: es verdad que cada 30 horas una mujer es asesinada, pero también es verdad que un hombre es asesinado cada 3… pero de esto nadie habla porque las víctimas son hombres.

Ahora bien, por supuesto que hay un porcentaje de hombres misóginos en el mundo; pero también hay mujeres anti-hombres. Sin embargo, las feministas pueden salir a escribir en las paredes declaraciones como “Machete al machote”, y “Si sale macho, abortalo” –entre otras declaraciones que voy a citar más adelante–, y nadie habla de violencia de género en ese caso en donde al hombre se lo odia y se lo ridiculiza por el simple hecho de ser hombre, y nadie sale espantado ni horrorizado. Si fuese al revés, ¿qué pasaría? Si el feminismo realmente busca la igualdad, ¿dónde están las mujeres denunciando el odio que sienten algunas feministas en contra los hombres?

·      “Nadie Menos”, es mejor que “Ni Una Menos”: como ya expliqué anteriormente, la Argentina tiene un problema de violencia independientemente del género. Sectorizar la violencia e ignorar a las víctimas que son asesinadas por otras causas, no es la solución al problema –todo lo contrario, genera más violencia–. La violencia no tiene género. La violencia es un mal en sí, y hay que erradicarlo dejando de lado las banderas de género.

·      El feminismo radical busca frenar la violencia, con violencia: este hecho es tan ridículo que casi no necesita explicación.

Las feministas radicales salen “a luchar por sus derechos” cortando una calle y pintando las paredes, violentando así la propiedad privada. Dicen estar en contra de la violencia de género, pero odian a los hombres por ser hombres y eso puede probarse en sus slogans: “Muerte al macho”, “Machete al machote”, “Un hombre menos, un femicidio menos”, etc. (pero no ven violencia de género, porque la violencia de género es siempre unidireccional). No quieren que las miren porque consideran que así se las cosifica, pero salen desnudas ante la vista de niños y de gente que no tiene ganas de ver a una mujer sin ropa. Odian a quien practique el cristianismo, y hacen pagar por eso a sus seguidores (de hecho, en el último Encuentro Nacional de Mujeres se registró que las feministas irrumpieron en la Catedral de Rosario y comenzaron a golpear a las familias que estaban congregadas, a orinar y defecar en el hall de la iglesia e intentar quemarla). En las iglesias católicas de Buenos Aires son normales las pintadas que dicen, “Jesús era gay”, “Ni Dios, ni amo, ni marido”, “La única iglesia que ilumina es la que arde”; entre otros… Y es que para el feminismo, su moral es superior a la de los demás. Ellas deciden lo que está bien y lo que está mal, y cuando esto es puesto en evidencia, se victimizan. Buscar frenar la violencia con violencia es tan ridículo como protestar a favor de las violaciones, violando gente.

De hecho, muy probablemente me tilden de “alienada” o pensarán que me falta “deconstruirme” solo por pensar distinto, y de hecho probablemente hasta me ataquen. Y es que la tan renombrada sororidad, según la mirada feminista, aplica solamente para los que piensen igual (aunque lo nieguen)

·      Educación: en la actualidad, se registra un 33% más de mujeres graduadas de la universidad a nivel mundial.

·      Trabajos riesgosos: los hombres realizan tareas más arriesgadas físicamente. De hecho, del total de las muertes laborales, el 92% son hombres.

·      Guerras: el 97% de los muertos en guerras, son hombres. ¿Dónde están las mujeres feministas pidiendo igualdad para ir a la guerra?

·      Suicidios: el 80% de los suicidios registrados, son hombres.

·      Estereotipos sociales: solamente se habla de que la mujer debe cumplir con el estereotipo impuesto por la sociedad, pero esto también afecta a los hombres. Quien se queja de que a las mujeres se nos impone ser como la muñeca Barbie, también debe tener en cuenta de que a los hombres también se les impone ser como Batman o Superman.

·      ¿Igualdad ante la ley?: si un hombre y una mujer cometen el mismo crimen, está comprobado que es muy probable que la mujer reciba la mitad de la condena que el hombre.

·      Las mujeres tienen más ventaja de trabajar en el gobierno solo por el hecho de ser mujeres, y no por sus capacidades. De hecho, en Argentina se aprobó en el Senado la ley de paridad de género, que postula las mujeres deben tener la mitad de los cargos electivos. En lo personal, me parece que esta ley más que favorecer a las mujeres, nos toma por estúpidas. ¡Y eso sí es machismo! Básicamente nos está diciendo: “Como no pueden llegar al gobierno por sus capacidades, vamos a una ley que lo permita” A mí no me importa que seas hombre, mujer, o extraterrestre: para estar en el gobierno, deberías acceder por tu capacidad  y no por tu género.

·      Violaciones: si una mujer quiere hacer una denuncia por violación y acoso, es muy probable que todos le crean y que casi no necesite más pruebas que su testimonio; de hecho la “cultura del escracho” está ya instaurada en las redes sociales y en la sociedad en sí. Pero si un hombre denuncia violación, socialmente será tildado de “poco hombre” y será objeto de burlas. En Argentina, se violan a 6 hombres por día pero nadie habla de esto.

 

Sin embargo, y pese a todo lo anterior, las feministas siguen levantando la bandera de la supuesta desigualdad desfavorable para las mujeres; y dicen que TODOS los hombres son privilegiados y que TODAS las mujeres son oprimidas. A pesar de que su definición así lo diga, el feminismo no busca igualdad.

No se quiere decir con este artículo que los hombres tengan más problemas que las mujeres, sino que ambos géneros los tienen. Argumentar que el feminismo busca la igualdad y solo sacar a la luz los problemas que sufre un solo género, es completamente ridículo.

Por todo lo anterior, quiero expresar que no soy feminista porque no creo que un género debería tener privilegios sobre el otro. No soy feminista porque pienso que los problemas de ambos géneros deberían ser igualmente escuchados y atendidos. No soy feminista porque quiero trabajar y ganarme ascensos por mi esfuerzo y mis capacidades. No soy feminista porque el feminismo actual ha creado una cultura anti-hombres y no quiero ser parte de la misma. En síntesis, no soy feminista porque creo en la igualdad.

 

¿Y EN LA IGLESIA?

Como líder en una iglesia cristiana, debo dejar en claro que la situación dentro de la Iglesia protestante es bien diferente a todo lo anterior expresado. En el ámbito cristiano, las mujeres sí estamos en desventaja si queremos enseñar o ser de influencia. Muchos hombres simplemente no van a leer o escuchar algo dicho por una mujer, por el simple hecho de que consideran que las mujeres no podemos hacerlo por ser mujeres, a pesar de que muchas tenemos más formación y capacidad que algunos hombres.

No tendría ningún tipo de problema con esto si la Iglesia cristiana fuese un organismo independiente de la Biblia, o si la Palabra de Dios expresase que las mujeres estamos incapacitadas por naturaleza a tomar lugares de influencia, pero afortunadamente no es así; más bien todo lo contrario. No voy a ahondar en este tema ahora por cuestiones obvias de espacio y tiempo -lo haré más adelante-, pero como estudiante de teología quiero dejar en claro que los versículos de la Biblia utilizados para señalar que la mujer no puede enseñar o formar parte de las cúpulas más altas de la Iglesia, están completamente sacados de contexto y son utilizados para justificar creencias preexistentes.

Con esto no quiero decir que todo líder cristiano que no deje enseñar o ser pastora a una mujer,  esté ejerciendo violencia de género; pero sí pienso que tal persona está desinformada o que aprendió mal. De hecho, me animo a decir que para quien sepa interpretarla sin anteojos de prejuicio, la Biblia es el libro más a favor de la igualdad de la historia.

 

 

2 comentarios sobre “Soy mujer y no soy feminista

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