Quiero ser escritor: Guía básica para comenzar a escribir

cuando dios nos abandona (1)

Hace ya algún tiempo que estoy dándole vueltas al tema de lanzar mi primer libro, y por algún motivo –que algunos llaman la procrastinación del escritor– todavía sigo sin decidirme a darlo por terminado.

Confieso que me da un poco de miedo el hecho de exponerme con un libro casi autobibliográfico, por lo que me encuentro en la tediosa tarea de –y los escritores quizás se identifiquen–: escribir, leer mis palabras, sentirme una genia, reescribir algunas cosas, volver a leer, sentirme un fracaso, poner el proyecto en pausa por unas semanas, y repetir… Lo bueno de haber invertido en libros que hablan sobre el proceso de escribir, es que pude darme cuenta de que la imagen del escritor tras una máquina de escribir, tipeando una novela entera casi bajo inspiración divina, es más bien una fantasía.

La realidad es que todos los escritores pasan por el proceso que describí más arriba –y eso incluye tanto al autor incipiente como a quien tiene veinte best-sellers en su haber–. Para que haya un libro, primero tiene que haber cientos de borradores que no funcionaron… y hablo de borradores malos, de esos que te daría vergüenza que alguien alguna vez lea.  

El trabajo que más me inspiró en este tiempo autodidacta, fue “Mientras Escribo”, del autor Stephen King. Uno podría pensar que un autor tan renombrado y exitoso, se sienta a escribir y compone un bestseller en apenas unos días. Nada más alejado de la realidad. En su trabajo, King abre su corazón a los lectores incipientes y nos muestra que un buen libro no nace por “inspiración divina”, sino gracias básicamente a tres cosas: leer mucho; trabajar duro; y animarse a escribir –y cito textualmente– “borradores de m!erd@”. El gran Stephen King también se siente un idiota cuando lee algunos de sus borradores, ¡y eso tendría que lograr inspirarte! 

Ahora bien, quizás vos, incipiente escritor, te preguntes cosas tales como: ¿Cómo escribo un libro? ¿Por dónde se empieza? ¿De dónde saco la inspiración?… Si estás en esa etapa, entonces quizás estos tips puedan ayudarte:

  • Leé:

Cito una frase que Stephen King dice en su libro:

“Quien no tiene tiempo para leer, probablemente tampoco tenga tiempo para escribir.”

Leer te va a dar recursos, va a abrir tu imaginación y a fomentar tu creatividad. Leer es la gasolina del escritor. Te va a inspirar y desafiar.

Si le dijésemos a dos escritores que relatasen un mismo hecho, probablemente lo hagan de manera muy diferente; y eso se debe, en gran parte, al tipo y a la cantidad de libros que leyeron. Quien más lee, más herramientas tiene.

  • Hacé de la escritura, un hábito:

El término hábito puede sonar como una mala palabra a los oídos de los creativos, porque implica orden y rutina… pero es necesario si querés dedicarte a la escritura.

Encontrá tu lugar y tu momento para escribir: tu escritorio, tu Starbucks favorito, una librería en donde permitan sentarse a leer y escribir, etc. Podés poner tu música favorita, o instrumental, o simplemente disfrutar del silencio. Lo importante es que encuentres un sitio en donde te sientas cómodo y en donde puedas dejar, por un rato, toda distracción a un costado.

Escribí todos los días. Parece una obviedad, pero la única manera de aprender a escribir, es sentándose a escribir. Ir a estudiar Letras o Literatura a la universidad es genial porque te da recursos, pero seguir una carrera no garantiza que un día te sientes y escribas un libro. Las ideas más creativas provienen más bien de la perseverancia que de la cantidad de conocimiento. Es simple: más escribís, mejor vas a hacerlo.

  • No descartes de lleno los borradores:

Guardalos, volvelos a escribir, contalos desde otra perspectiva, dales forma, pero no los borres. Quizás hasta de te vergüenza que alguien alguna vez los lea, pero es de esos shitty first drafts de donde van a venir tus grandes ideas.

Por supuesto que creo que existe un “momento de inspiración”, cuando por obra divina de repente se te vienen mil ideas, pero la mayoría de las veces, no es así.

Son muchos los estudios que demuestran que el área del cerebro en donde reside la creatividad, puede ejercitarse así como las áreas de la inteligencia. ¿Qué quiere decir esto? Que si no sos un genio de la escritura “por naturaleza”, podés aprender a serlo, si te disponés a ejercitar tu creatividad. Si lo único que hacemos es mirar televisión y estar con el celular todo el día, esta zona del cerebro se vuelve “perezosa.”

Contá un mismo evento de maneras diferentes. Si no se te ocurre nada, un buen ejercicio es salir a la calle y describir lo que ves, sin pretensiones. Vas a ver que mientras lo hagas, se te van a venir ideas. Otro ejercicio es escribirle cartas a alguien (no se las tenés que mandar) o inclusive a vos mismo. No importa qué, ¡lo importante es que escribas!

Como Picasso alguna vez: Cuando llegue la inspiración, que te encuentre trabajando.

  • Llevá un registro de tus días:

Una de mis pasiones es el journaling –lo que básicamente significa que me encanta registrar mi vida– Todos los días, a la mañana o a la noche, me dedico a contar cómo fue mi día: las cosas que me pasaron, mis pensamientos, lo que soñé…

Más allá de que quizás no te interese tanto tener un diario, puedo dar fe que desde que comencé a registrar mis días, escribir se me volvió una necesidad; además, me ayudó a prestarle atención a esas pequeñas cosas de las que se compone la felicidad… ¡y de las que vienen la inspiración para poder escribir!

Puede que suene frívolo, pero me cuesta ser agradecida con lo que tengo. Suelo considerarme una persona con los pies en la tierra, por lo que me resulta difícil ver la mano de Dios en la cotidianidad, ¿se entiende? Me es más fácil verlo en los milagros, en las reuniones del domingo, en los eventos evangelísticos… pero en el día a día se me dificulta.

Llevar un registro de todos mis días fue una herramienta de gran ayuda para poder ver esas pequeñas cosas mediante las cuales Dios nos muestra Su amor todos los días.

  • Invertí en libros que hablen sobre el proceso de la escritura y la creatividad:

Si creés que tenés problemas para inspirarte, te recomiendo todos los libros de Keri Smith. Ésta es una autora que te ayudará a mirar tus días de una manera diferente y a inspirarte en las pequeñas cosas.

Invertí en libros con “disparadores” ¿Qué es eso? Un disparador es una propuesta para una idea, por ejemplo: Estás en Buenos Aires en 1980. Contá una historia en la que una taza de té sea clave en la resolución de un conflicto. Cosas así. Hace un tiempo que estoy enganchadísima con 642 Things To Write About, un libro de, obviamente, 642 disparadores.

  • Prestá atención a los detalles:

Las ideas no provienen de los grandes eventos, sino de la cotidianidad… El problema es que no todos saben mirar.

Ya comenté que llevo un diario –varios, en realidad– en donde anoto mis días. Llegó un punto en donde me pareció aburrido, porque mis días eran todos bastante similares, hasta que me di cuenta que cada día puede ser diferente si lo miro desde una óptica distinta. Por eso mismo, presta atención a las charlas que tenés con tus amigos, y anotá las cosas que te llamaron la atención; si les un libro, registrá las frases que leíste; si viste algo gracioso o llamativo, no lo pases de largo. Animate a escribir desde perspectivas diferentes. Anotá tus sueños, y tratá de interpretarlos. Salí a caminar y registrá las cosas que ves.

Una vez que hayas comenzado con la tarea de disponerte a ver los pequeños grandes milagros de todos los días, tendrás un recurso al cual puedas recurrir siempre para obtener inspiración. Por ejemplo: fui a la costanera hace poco, y vi un padre pescando con su hijo. Me sorprendí cómo cambiaba la historia al contarla desde la perspectiva del padre, de la del hijo, y desde la del pobre pez que acababan de pescar.

  • Nunca dejes de aprender:

A mí me pasa que me gustan muchas cosas que no tienen relación entre sí. Tengo gustos tan diversos que por mucho tiempo me sentí mal, al no poder decir “esto en específico es lo mío.” La verdad es que me encanta aprender sobre la Biblia, pero también me gustan el diseño, la fotografía, la música, la pedagogía, la cocina, y las ciencias exactas. Quizás seas una persona que tiene muy en claro lo que le gusta, o quizás te guste todo, como a mí.

Sea como sea, nunca dejes de capacitarte. Andá a la universidad. Hacé cursos. Estudiá. No seas un improvisado.

Si vivís en Buenos Aires, hay cientos de oportunidades para aprender oficios mediante talleres que se dictan de manera gratuita; pero hay que salir e informarse.

Aprender tiene que ver con el proceso de la escritura, porque te genera recursos. Steve Jobs, en su célebre discurso en la universidad de Stanford, dijo que si bien no había terminado la universidad, había cursado caligrafía y era una materia que le gustaba muchísimo. Al crear las primeras computadoras, todo el mundo creyó que la caligrafía era algo obsoleto porque las computadoras hacían todo… Pero la Mac creada por Jobs fue la primera en incluir fuentes caligráficas en la computadora.

Lo que quiero decir con esto, es que confíes en que al final todas esas cosas que hiciste, se van a encontrar. Todo lo que hacemos tiene un propósito a corto, mediano o largo plazo; mucho más para quienes creemos en Dios. Fue Él el que puso esa inquietud y curiosidad en Vos, así que ¡alimentala!

  • Aprendé a fracasar:

Estás aprendiendo y es NECESARIO que te equivoques y te salgan mal algunas cosas. ¿Te acordás que te dije que una historia puede cambiar según la perspectiva desde la que la leas? Esto no es muy diferente tampoco.

Podés escribir “mal” y sentirte un fracaso, o podés tomarlo como una lección. Fracasar es la mejor manera de innovar. Sin el fracaso, ¿cómo podríamos saber qué tenemos que mejorar?

Les cuento mi último fracaso: el año pasado me animé por primera vez a participar de un concurso de cuentos. Participaron miles de personas y el mío quedó entre los treinta seleccionados. De hecho, me llamaron para participar de la entrega de premios en donde iban a elegir al primer, segundo y tercer lugar. Uno de los jueces era un autor argentino que me encanta, así que me fui con toda la mentalidad de que iba a volver con un trofeo entre mis manos. Y adivinen qué… sí, ¡no gané! Pero eso me animó a seguir escribiendo más y más variado.

¿Tenés algún consejo más o algún libro que recomendar?

¡Dejame tu comentario!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: