Dios ama a los gays (Carta abierta a la Iglesia)

ayun (1)

Originalmente subido el 16/6/2016

 

A la amada Iglesia de Cristo:

Son de conocimiento público los eventos acontecidos en la ciudad de Orlando, en la que cincuenta personas fueron asesinadas en un boliche gay. No iba a escribir sobre este tema, pero a la luz de los hechos es necesario traer claridad.

Me duele el corazón ver cómo algunos cristianos justifican el odio hacia personas que tienen una atracción sexual hacia personas de su mismo sexo señalándolos con el dedo y apuntando su pecado, como si eso los hiciera más santos. Lo peor de todo es que justifican su condenación diciendo cosas como “decir la verdad no es juzgar”, y argumentos que son parcialmente ciertos, porque no nos olvidemos que una verdad a medias también es una mentira a medias.

Suben versículos en Facebook que condenan la homosexualidad, pero se olvidan de aquellos que también hablan de no juzgar, y que dicen que de la misma manera en la que medimos a los demás, seremos medidos. Se llenan la boca hablando de cuán horrorosa es la atracción hacia personas del mismo sexo, pero se olvidan de amar al pecador.

El único que tiene el poder para cambiar a las personas es el Espíritu Santo. ¿Y sabés a través de quién los homosexuales van a tener un encuentro con Jesús? A través de vos, amada Iglesia. Si vos no le das la oportunidad de tener un encuentro con Jesús, entonces nadie más lo va a hacer; y eso únicamente se logra a través del amor.

Nuestro único deber es traer el Reino de Dios a la tierra, creando un ambiente de familia en donde TODOS se puedan sentir bienvenidos; mostrarle a este mundo huérfano que tenemos un Padre que es bueno y que nos acepta a todos. Eso incluye homosexuales, travestis, prostitutas…. Es en un ámbito así en donde el Espíritu Santo traerá convicción de pecado.

NO SE SIENTAN SUPERIORES PORQUE OTRAS PERSONAS TIENEN ZONAS DE TENTACIÓN DIFERENTES A LAS DE USTEDES.

¿Qué pasaría si tus pensamientos, Iglesia, fueran expuestos públicamente; o si esos pecados que creés que nadie sabe se supieran? ¿Seguirías sintiéndote tan superior si alguien toca esa área de tentación que a veces te sigue ganando?

Muchas de las cosas que usamos habitualmente; muchos de los avances y conocimientos científicos que disfrutamos hoy en día; gran parte de las películas que disfrutás; algunos libros que son tus favoritos… fueron escritos por personas homosexuales. La atracción sexual hacia una persona del mismo sexo no convierte a los homosexuales automáticamente en pedófilos, ni en monstruos, ni en alguien al que debamos decirle “Jesús dijo vete y no peques más. Arrepentirse es cambiar.” (porque vos y yo sabemos que si te midieses de la misma manera, ese pecado o ese pensamiento que no sabe nadie, te metería adentro de la bolsa. ¿Cuántas veces Dios te dijo que debías cambiar algo, y no lo hiciste?)… Personalmente, me animo a decir que admiro y respeto a muchas personas gays. No permitiría que ningún miembro de la Iglesia lastimase en mi presencia a alguien con una elección sexual diferente. Me duele el corazón ver cómo pastores, ministros, y líderes de la Iglesia usan apodos o insultos para hablar de los gays.

¿LA ATRACCIÓN HACIA PERSONAS DE NUESTRO MISMO SEXO ES UN PECADO? POR SUPUESTO QUE SÍ. TAMBIÉN LO SON LA MENTIRA, EL ODIO, LA AVARICIA, Y LA CONDENACIÓN… Y TODO LO QUE NO PROVENGA DE LA FE. 

¿Te sigue preocupando, Iglesia, el “qué dirán”? ¿Qué haría Jesús en el año 2016? ¿Realmente conocés Su corazón? Si tu opinión respecto a los gays es que tienen que cambiar primero para acercarse a Dios; o si lo único que tenés para decirle es que la homosexualidad es un pecado y que a Dios no le agrada, lamento decirte que todavía no conocés cuánto Dios te ama.

Un hijo de Dios, un nacido de nuevo, sabe que Dios tiene el poder para cambiar. Quien aún tiene un corazón huérfano, lo único que hará tomar piedras en las manos y arrojárselas al pecador… tal como hicieron los fariseos con la mujer encontrada en adulterio.

Esos fariseos, que eran tan celosos de su santidad, fueron los primeros en querer matar a la mujer… dos mil años después, lamentablemente muchos siguen queriendo hacer lo mismo.

Amada Iglesia, no es tu tarea condenar. Mostrale al mundo el amor del Padre y hacé que TODOS se sientan bienvenidos; y la convicción de pecado será una consecuencia natural. Juzgar es un pecado, al igual que la homosexualidad, pero tengo buenas noticias: todavía estamos a tiempo de hacer las cosas bien. Después de todo, “ni Él nos condena… vayámonos, y no pequemos más.”

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