Carta a mi futura yo

Originalmente subido el 9/1/2016

carta a mi futura yo

Así como me encanta escribir sobre teología y analizar la Biblia en detalle, también me encanta explorar la creatividad y el arte. Tengo muchos intereses muy variados, que no tienen relación entre sí.

Una de mis nuevas pasiones es el journaling (o escribir diarios y agendas). Este año me propuse desarrollar aún más mi habilidad para la escritura, y por eso estoy en un momento muy creativo. Producto de eso, estoy leyendo mucho material de la autora Keri Smith, que si no la conocen y les gusta la escritura, DEBEN leerla. Uno de sus ejercicios para fomentar la creatividad es escribirnos una carta a nuestro futuro yo, dentro de 10 años.

Me parece un ejercicio súper práctico porque nos detiene a pensar en qué queremos lograr de acá a una década, así que los invito a sumarse si quieren.

Sin más preámbulos, aquí esta mi carta:

 

 

Querida Selene de 36 años:

Antes de comenzar, ¡36 años! ¿Te acordás cuando decías que no querías crecer? ¿Qué se siente estar más cerca de los 40 que de los 30? Creo que tengo más preguntas para hacerte que cosas que contarte. ¿Tuviste hijos? O mejor dicho, ¿cuántos hijos tuviste? ¿Fueron tres como querías o con uno estuvo bien? ¿O te emocionaste y ya vas por el quinto? Me intriga saber cómo estas… Y en dónde estas ¿estás viviendo en Argentina o te fuiste de misionera a Tanzania? ¿En cuántos países estuviste? ¿Cuántas personas nuevas conociste? ¿Aprendiste otro idioma como querías? Espero que hayas seguido cultivando tu pasión, que es escribir y comunicar lo que pensás… A propósito, ¿cuántos libros publicaste? ¿Alguien se murió? ¿Cuántas veces lloraste? ¿Aprendiste a cuidar y a preocuparte por vos misma tanto como lo hacés por los demás?

Bueno, mejor te cuento cómo estoy yo ahora. Estoy viviendo otra vez en la casa de los viejos. Hace dos meses que llegaste de NY, después de vivir allá durante casi seis meses. ¿Te acordás que cuando eras chica tenías el sueño de irte a vivir a NY? Bueno, lo cumpliste.  Nunca antes estuviste tanto tiempo tan lejos de casa. Ahora mismo estás pasando un momento al que algunos llamarían crisis, pero que vos preferís llamar etapa de tomar decisiones. Tenés que definir qué querés hacer de acá a los próximos cinco años. Estás muy confundida y a veces sentís que no sabés ni a dónde vas a estar viviendo mañana. Hay días que tenés mucha energía y sentís que podés comerte al mundo, y hay otros donde te lleva tres horas salir de la cama.

Te enamoraste y te rompieron el corazón. Respecto a eso, ¿te casaste? ¿Encontraste a alguien que te ame como te merecés? ¿Estás enamorada? Ojalá que sí. Basta ya de corazones rotos ¿Te casaste de blanco y dijiste tus votos nupciales delante de todos? ¿Bailaste el vals? Estoy tentada de imaginarte en una situación así. Supongo que habrás negociado el tema de los votos: habrás dicho dos o tres palabritas de compromiso para que todo el mundo escuche, pero tus votos reales se los habrás dicho sola a tu marido. Cosas así son muy íntimas para estar ventilándolas… pero ¿y el vals? Me da mucha risa. Te debés haber imaginado el peor de los escenarios posibles: que te romperías una pierna, que saltaría la música del cd  haciéndote quedar en ridículo… (Uf, ¡qué cosa vieja, los cd’s! ¿Cómo reproducirás música?). Con todo esto quiero decir que no creo que hayas bailado delante de muchas personas mirándote. O quizás estabas tan enamorada que no te importó nada. ¿Y cómo es tu marido? ¿Es un misionero como siempre soñaste o es un abogado que trabaja en la city mientras vos trabajás en la iglesia? ¿Canta, como vos? ¿Cuáles son sus sueños? ¿Cómo te enamoró? ¿Dónde lo conociste? Supongo, no obstante, que si te casaste es porque de verdad lograste encontrar a una persona que se haya enamorado de tu libertad, y por eso sinceramente no importa tanto a qué se dedique… (aunque mientras escribís esto pensás que te hubiese encantado terminar casada con un misionero que tenga tantas ganas de cambiar el mundo como vos)

Una de las decisiones que tomaste este año es ocuparte también de vos misma, y por eso mismo te hace bien escribir. Poner tus sentimientos en palabras y plasmarlos en una hoja es para vos algo terapéutico que te ayuda a planificar y a exorcizar ciertas cosas que no querés tener más adentro tuyo. La hoja en blanco cada vez te genera menos pánico y más adrenalina.

El año pasado pasaste tu primer cumpleaños lejos de casa. Te resultó algo raro festejar tus 26 con calor, cuando siempre los 4 de agosto llueve y hace mucho frío, pero sobre todo te resultó extraño por ser tu primer cumpleaños lejos de mamá. ¿Cómo está ella? ¿Sigue trabajando de enfermera? ¿Y papá? ¿Y tu hermana y tu sobrino?

Estás en una etapa muy creativa de tu vida. Comenzaste a escribir diarios, como hacía bastante tiempo que no lo hacías. Te propusiste escribir todos los días para no volverte perezosa. Estás aprendiendo que incluso lo cotidiano puede ser una gran fuente de inspiración. A veces releés lo que escribiste y pensás que nadie jamás leería algo tuyo, y otras veces te sentís la reencarnación del mismísimo Shakespeare, pero estás aprendiendo a no ser tan dura con vos misma.

¿Seguiste escribiendo sobre temas polémicos? ¿Cómo es el mundo ahora? ¿Te siguen mirando raro cuando decís que no creés en el rapto? ¿Te siguen criticando? Espero que la crítica ya no te duela tanto, pero, sobre todo, espero que tu pasión por traer una Reforma a la Iglesia siga tan intacta como el primer día. ¿Abriste tu escuela de Biblia? Realmente espero que ya no seas una de las pocas que habla de estos temas en la Argentina, y que tu pasión haya creado un ejército de reformadores dispuestos a darlo todo por un cambio en la Iglesia.

¿Pudiste criar a tus hijos en una atmósfera en donde los milagros sean cosa de todos los días? ¿Sabés cuántas sanidades ya obraron tus hijos por medio de sus propias manos, o ya perdiste la cuenta? Realmente espero que el mundo en donde vivas (en donde sea que estés) sea una en donde el temor a los Últimos Tiempos sea algo del pasado, y que se respire una atmósfera de libertad.

Tenés 26 e hiciste muchas cosas que cualquier persona recién alcanza a los 36: viajaste por todos lados. Tenés un ministerio en la iglesia (a propósito de eso, ¿qué estarás haciendo ahora en la iglesia? ¿Cuántos miembros son en Familia de la Fe? ¿En dónde está ubicada ahora la iglesia? ¿Seguís ahí o te casaste con un pastor de Cabo Verde y te fuiste a vivir a otro país?). Enseñás en los estudios bíblicos (¿Seguirás estudiando en Welton Academy?). Estás traduciendo libros que sabés que serán de extrema importancia para la generación que viene y eso te hace sentir especial e importante.

Te diste cuenta rápidamente que ser pionera no es fácil, pero estás dispuesta a darlo todo por una reforma. Realmente te comprometiste con el Señor a dar cada fibra íntima de tu ser para que eso pase.

No obstante, ahora mismo pensás que te descuidaste a vos como persona, y Dios te recordó que la Selene-Persona es tan importante como la Selene-Ministro. Entregaste tu vida por completo al Señor y a la Iglesia, y no te arrepentís y lo volverías a hacer con ganas, pero también sos consciente de que tu vida personal está bastante descuidada. Estás corriendo hace seis años detrás de la meta, y el cansancio se comenzó a sentir.

Estás muy contenta por todo lo que alcanzaste en tan poco tiempo, pero estás lista para empezar una etapa nueva. Sabés que ya es tiempo de hacer un cierre de ciertas cosas para comenzar a vivir otras. Es extraño que a veces te sientas tan feliz y tan triste al mismo tiempo. Hoy pensabas en eso y no te sentías normal. Empezaste a verte un poco descolgada de todos, porque tus amigos están lejos y los que están, ya están teniendo más de un hijo, y vos seguís sin saber muy bien hacia dónde vas a ir… Te sentís dividida: por un lado, tu vida ministerial marcha sobre ruedas, pero por el otro, tu vida personal está estancada. Te comenzaste a sentir vieja para hacer ciertas cosas.

Este año el Señor te dijo que iba a ser un año en donde las cosas se te iban a dar fácilmente. El 2016 no arrancó de la mejor manera para vos, pero confiás en que Él va a cumplir lo que te prometió. Dios te dijo que vas a cosechar lo que sembraste durante todos estos años, y tenés expectativa por lo que va a pasar. Estás ansiosa por ver sanidades, milagros, gente siendo transformada. Esa es tu pasión y tu motor. Cuando no tenés ganas de hacer las cosas, o cuando te sentís deprimida, recordás que estás en esta tierra para cambiar el mundo y seguís adelante peleándola. Selene, vos no sos de las que se dan por vencida ni vuelve atrás.

¿Habrás hecho todo eso que te propusiste? Ahora estás estudiando portugués y querés ser trilingüe en dos años. Voce fala portugués agora? Por ahora Duolingo dice que tenés un 10% de fluidez, así que hay que seguir trabajando. ¿Cuántos idiomas hablarás? ¿En qué idioma hablarás con tus hijos?

En este exacto momento quiero describirte detalles, porque sé que te encantan. Es la 1:32 del sábado 9 de enero de 2016 y estás acostada en tu “cama”, que en realidad es un colchón porque no tenés cama. Tenés la Mac en la cama, junto con tus anotadores y agendas. Finalmente pudiste desarmar las valijas la semana pasada. Al lado tuyo hay una Biblia porque hasta hace un rato estuviste armando la predicación para el domingo. El único ruido que se escucha ahora mismo son los de tus dedos contra el teclado de la MacBook y el ventilador. Hace mucho calor, pero hoy se puede dormir.

Decís que tu cuarto es tu cueva, y tu vida transcurre acá. Es una linda habitación. Anoche miraste los capítulos de Por Ahora por enésima vez, y te volviste a reír en las mismas partes. Anoche soñaste con una escuela, pero no te acordás nada más. Espero que sigas anotando tus sueños.

¿Sos feliz, Selene? Si no lo sos, largá todo y hacé lo posible para que eso pase. No te olvides que la vida pasa (ya ves, tenés 36 años) y que nunca es tarde para cumplir tus sueños.

Espero que sigas tan fiel a tus principios como lo sos ahora, y que sigas más aferrada a Cristo que nunca. Te recuerdo que vale la pena jugársela por Dios. Él es siempre fiel. Lo mejor siempre está por venir.

Te pido un favor: cuando leas esta carta, escribí otras dos cartas. Una para la Selene de 26 años que escribió esta carta, en respuesta; y otra para la Selene de 46 años. Hacé lo mismo cada vez que tu edad termine en 6.

Te abrazo desde acá.

Selene del año 2016

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